Columna Invitada: El cambio no se dará solo.

El pasado martes 26 de febrero, la PGR arrestó a Elba Esther Gordillo para enfrentar cargos de evasión fiscal en su contra. Una semana después, el 5 de marzo, el gobierno venezolano anunció que Hugo Chávez había perdido la batalla contra el cáncer. Sin embargo, surge la pregunta: ¿qué es lo que cae y muere con estas dos figuras latinoamericanas?

Ambos personajes generaron filias y fobias en sus respectivos países. Chávez era apreciado por las clases baja y media-baja queelba_1 resultaban beneficiadas por sus políticas y despreciado por aquellos a quienes no les parecía su manera de dirigir el país, generalmente quienes dependían de la apertura y competitividad del país. Gordillo era querida por los que resultaban protegidos y beneficiados bajo su velo, miembros sindicales y políticos, y repudiada por aquellos que le atribuían la mala educación nacional. Por su parte, Chávez tenía un carisma y un poder mucho más grande que el que tuvo la líder sindical. Así pues, a pesar de que ambos se ven retirados de sus funciones, el potencial de cambio que se presenta es diferente en cada país.

Sheri Berman, doctora en Gobierno por parte de la Universidad de Harvard, dice que una de las maneras para que se presente un cambio dentro de una sociedad es que exista una crisis acompañada de un cargador cultural e ideológico, un ícono, un líder. Tal persona introduce cambios de manera rápida con el apoyo de una sociedad inconforme. Podríamos poner dentro de ésta categoría a Mandela, Hitler o al Che.

Hugo Chávez era para Venezuela ese líder que necesitaba ante los anteriores gobernantes ineficientes y corruptos. Por eso, junto a Chávez muere una manera de manejar el país venezolano. Mueren con él cerca de 14 años de un gobierno polémico, con sus altas y bajas para los habitantes de ese país. Muere una constante tensión entre Estados Unidos y Venezuela. En suma, muere toda una estructura, toda una institución. El fallecimiento de Hugo lleva intrínsecamente un cambio para todo su país. Y es que en su momento, el presidente Chávez no solo representaba el poder ejecutivo: era el poder ejecutivo.

Aunque el “chavismo” pueda permanecer vivo de cierta manera en el país bolivariano, la figura carismática ha desaparecido, el cargador cultural e ideológico ha muerto. Los gobernantes siguientes tendrán dificultad para darle continuidad porque no serán en sí mismos Hugo Chávez. Un chavismo sin Chávez sería como un nazismo sin Hitler. El impulso que el líder le da al movimiento desaparece con su muerte, dejando solo la fuerza de sus seguidores. De esta manera, se genera un cambio en la situación del país venezolano y en la manera de llevar a cabo el chavismo. Las instituciones y reformas que él ha creado pierden su punto de partida y aunque no se vean eliminadas, su funcionamiento cambia.

Por otra parte, la detención de la maestra Gordillo conlleva la muerte de un objeto de crítica nacional relacionado con la educación y el derrumbe de uno de los íconos de corrupción más grandes del país. No obstante, la diferencia con el señor Chávez es que esto no implica la reestructuración de todo un sistema, ni la pérdida de poder del sindicato que antes representaba y mucho menos la manera de hacer las cosas dentro él. Ya se ha visto en otros episodios de nuestra historia nacional que no hay cambios ni resultados significativos al solo cambiar de líder sindical, como con Joaquín Hernández Galicia o Martín Esparza. La Maestra sólo ocupaba la cúspide de una pirámide sindical. La maestra es una persona más dentro de un sistema, alguien remplazable.

A pesar de estas diferencias, ambos sucesos representan una oportunidad de cambio en la estructura nacional, para bien o para mal. El rumbo que tome cada restructuración dependerá de la participación de la población de cada país. Berman nos hace pensar que en el caso venezolano, el cambio social y paradigmático se dará de una manera más fácil, no así en la situación mexicana. Sin embargo, en la situación mexicana se ha abierto una oportunidad, no por la destitución de Elba Esther Gordillo sino por la Reforma Educativa que tenemos en puerta, que hace mucho no se presentaba y que debemos aprovechar para buscar los cambios que tanto necesitamos. Cambios, que a pesar de cualquier situación, debemos buscar. Esperemos y exijamos lo mejor para ambas naciones latinoamericanas, porque el cambio no se dará solo.

Por @VictorJuarez271

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