Criaturas Nocturnas

“Han olvidado la primera lección: somos muy poderosos, hermosos y no tenemos culpas”
Armand en Entrevista con el vampiro.

 Imaginen que México es invadido por vampiros: criaturas con habilidades extraordinarias, ansiosos por beber nuestra sangre e inmunes a la mayoría de nuestras armas; no sólo más inteligentes y más fuertes que nosotros, sino incluso con un atractivo irresistible. Aunque muchos caerían en la desesperanza, yo sería de los optimistas que sabe que en ninguna película del género, la humanidad es exterminada. 

 Los vampiros no representan una amenaza letal por una sencilla razón: para sobrevivir, también necesitan de nuestra cooperación. De mala gana tal vez, pero después de una cacería indiscriminada de mexicanos, una comunidad de vampiros racionales descubriría que necesitan de nuestra deliciosa sangre y que la vida eterna es mucho más aburrida sin morder una yugular de vez en cuando. Tarde o temprano, buscarían un acuerdo.

 La literatura gótica coincide con la teoría de métodos dinámicos y los modelos de ecuaciones diferenciales que explican la interacción entre dos poblaciones. Con la misma fórmula matemática con que podemos predecir el resultado de la interacción entre osos polares  y pingüinos, sabemos que ante un supuesto encuentro entre vampiros y seres humanos, el único equilibrio que no conduce a la extinción mutua, implica que las proporciones de ambas poblaciones oscilen cíclicamente.

 La variable clave es el ritmo al que crecen ambas poblaciones: si los pingüinos pudieran disminuir la velocidad con la que se reproducen los osos polares, no hubieran desaparecido del polo norte. De la misma forma, las películas de vampiros se resuelven cuando la población acechada por los chupasangre, pierde el miedo y descubre la forma en que puede exterminar a sus depredadores y emplea todo su esfuerzo en hacerlo.

Nuestro país no es acechado por criaturas nocturnas, pero sufre de una invasión de características similares. El crimen organizado tiene más violencia que un ciudadano promedio, su vida depende de nuestro dinero y ha demostrado una resistencia extraordinaria a nuestras fuerzas armadas.

 Estamos en la parte de la película en la que los narcovampiros tienen capturadas las mentes de los ciudadanos. Para algunos son seductores y buscan convivir con ellos: algunos serán asesinados y otros más convertidos en parte del clan; el resto de la población procura nunca verlos, hacer como si no existieran y vive aterrados por su existencia. Pocos pensamos en la posibilidad de encontrar su punto débil: utilizar el ajo, los crucifijos y, sobre todo, la luz del sol.

 Es momento de notar que si atacamos sus transacciones financieras, cortamos su fuente de sangre; que una estrategia focalizada, un narcovampiro a la vez, es más efectiva; que hay que deshacernos de los infiltrados entre nuestros exorcistas. Pero sobre todo, hay que darnos cuenta que los que viven escondidos son ellos: nuestra principal esperanza está en que la luz de la condena pública generalizada termine con su capacidad multiplicadora.

México no es el primero ni será el último país que sufre de una epidemia como esta. En todos los casos exitosos –Bogotá, Palermo, Guatemala, Porto Alegre– la cura llega después de una serie de pequeñas victorias, acompañadas de amplios programas de prevención del delito, la creación de una fuerte cultura de la legalidad y la condena generalizada al crimen organizado.

 Aprendamos: determinemos los tiros de precisión para nuestras balas de plata y hagamos una estrategia para que la luz de la legalidad llegue a todos los rincones de nuestro país, de tal forma que los narcovampiros, nunca más nos hagan daño. La mejor parte de la película está por venir y, sigo siendo de los optimistas, auguro un final feliz.

 

PS: Para más información sobre el modelo de interacción depredador – presa, puede consultar el siguiente link: http://www.publicaciones.ujat.mx/publicaciones/revista_dacb/Acervo/v7n2OL/v7n2a3.pdf

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