¿El voto latino existe o son los papás?

En las elecciones pasadas fue la primera vez que pude votar por presidente. Las redes sociales y algunos medios de comunicación se habían encargado de vender un concepto que hasta entonces yo desconocía: “El voto joven”. Debo admitir que creer que como jóvenes podemos unirnos y cambiar la realidad del país a través del voto me emocionó y terminé comprando la idea. Oh decepción: en un país como México, las realidades sociales pueden llegar a ser completamente alejadas entre un joven y otro y por lo tanto también las decisiones de voto.

Creo que algo muy parecido sucedió en este proceso electoral de Estados Unidos, donde vi a varios amigos entusiasmados con el poder de los hispanos para influir en las elecciones. A la fecha sigo sin entender qué es a lo que se refieren por “Voto Latino”. Al igual que lo que sucede en México con los jóvenes, las historias de vida y necesidades de los hispanos que viven en EE. UU. son tan diversas, que me es difícil imaginar a los latinos como un solo bloque de votantes.

Me cuesta trabajo imaginar al “voto latino” como un voto uniforme, porque soy consciente de las grandes diferencias en cuanto a nivel de vida que pueden existir entre los hispanos que residen en un estado o en otro. Es por eso que me sorprendió ver al día siguiente de las elecciones, diversas notas que anunciaban al voto latino como “decisivo”  para la victoria de Obama. Si bien es cierto que el voto latino en su mayoría fue para Obama, también lo fue el de los votantes con posgrados; pero no vi a ningún periódico escribir sobre eso. ¿Cuál es la diferencia entre un tipo de votante y otro? El estereotipo racial.

Aun cuando gran parte de la comunidad hispana ha logrado integrarse a la sociedad estadounidense, pareciera que el estereotipo del latino cuya única preocupación política es el tema migratorio, sigue ahí. Por eso al ser Obama el candidato que más ofreció apoyo a migrantes durante su campaña, se previó que el voto hispano iba a parar directamente y en bloque para él. Sin embargo, las encuestas demuestran que en realidad el tema de la migración no era el que más interesaba a los latinos. Sí, Barack Obama ganó la mayoría del voto Latino, pero también arrasó entre los votantes con un ingreso menor a 50 mil dólares al año. ¿Entonces por qué no hablamos también de un voto pobre?

Creo que se debe comenzar a aceptar que la idea de un “Voto Latino”, por romántica que suene, es sólo eso: una idea. Necesitamos dejar atrás las etiquetas que supuestamente definen ideologías personales, ideologías que no están basadas en raza o edad sino en realidades de vida. Entender, que no todos los jóvenes por ser jóvenes son de izquierda, y que no todos los hispanos por ser hispanos van a ser indocumentados buscando su ciudadanía.

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