El efecto Doppler en el feminismo actual.

Efecto Doppler: Fenómeno que se da cuando una fuente de sonido o el receptor de ese sonido cambian de posición, ya sea alejándose o acercándose. Al cambiar cualquiera de los dos sujetos de posición, cambia la forma en la que el receptor las percibe también. Debido a esto, el mismo sonido puede ser percibido de manera muy distinta por dos o más sujetos ubicados en distintas posiciones relativas.

“Macho es el que llega con Coca-cola light a una fiesta” ésta y otras frases se podían escuchar en uno de los anuncios de la marca refresquera. Las protestas de grupos feministas no se hicieron esperar y se exigió que se retirara dicha publicidad. El reclamo era que esta campaña incentiva el machismo como una conducta aceptable, además de aludir a estereotipos de género. No puedo evitar preguntarme si estos grupos habrán visto un anuncio diferente al que yo vi o no lo acabaron de entender. Y es que a mi parecer, lejos de “incentivar el machismo”, este comercial aborda roles que son típicamente identificados con la mujer… pero asignándoselos al hombre. De esta manera, no sólo no están promoviendo el machismo si no que se rompe con los estereotipos que impone él mismo.

Éstas feministas parecen olvidar que el ser macho o no, es una condición de biología y no de misoginia. Como si ser fémina, transformara en automático a la mujer en una feminista. Me habría gustado saber qué hubiera pasado si en lugar de utilizar la palabra “macho”, la refresquera hubiera optado por “caballero”. ¿Habrían criticado de igual manera la campaña publicitaria? ¿Seguirían creyendo las feministas que este comercial incentiva el machismo? Yo creo que no. Pareciera que lo que se quiere eliminar no es el machismo, sino la palabra “macho”.

La tendencia entre algunas feministas es esa: concentrar sus esfuerzos en corregir conductas de discriminación, pero parece que sólamente desde la perspectiva del lenguaje. Olvidan que el eliminar las palabras que se usan típicamente al discriminar, no cambia la discriminación, sólo cambia los términos con los que se discrimina. Olvidan también que somos las personas y la sociedad las que discriminamos, no las palabras. Olvidan que el colocar @ al final de las palabras, no es una forma de incentivar la pluralidad, sólo una pésima manera de escribir.

En algún punto del proceso de comunicación, las feministas aludidas se olvidan del significado real que tienen las palabras y se concentran en una supuesta significación. Como si de pronto sucediera algo muy parecido al efecto Doppler, las palabras son las mismas… pero la posición entre las defensoras del lenguaje de género y muchos de los demás receptores no.

Pobre feminismo: tan cerca del lenguaje de género y tan lejos de la eliminación real de estereotipos.

 

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