Reinventar el mundo

“Los jóvenes no son el futuro, sino el presente” podría ser la frase más repetida entre los candidatos mexicanos. También es de las frases menos entendidas. Para la mayoría de los políticos lo bueno del bono demográfico es que los jóvenes somos fuertes y lo mejor, es que somos muchos. Los más progresistas reconocen que es útil que estemos educados, pero se quedan sin argumentos al descubrir que las tasas de desempleo entre profesionistas son siete veces mayores que entre la población en general.

Y en medio de esta confusión, la semana pasada 173 mil jóvenes (¡el 91% de los concursantes!) fueron rechazados de la UNAM. Algunos de ellos, ya forman parte de movimientos sociales para exigir su derecho a la educación (no sólo el derecho a estudiar, sino a hacerlo donde ellos quieren). El Movimiento de Aspirantes Excluidos de la Educación Superior (MAES), ha declarado en los medios de comunicación que, en asamblea, decidieron “no aceptar el resultado del examen, no conformarnos con quedarnos en la condición de rechazados y organizarnos” (¿les suena familiar?). Por séptimo año consecutivo, exigen lugares suficientes para todos.

Cumplir las exigencias del MAES no resolvería el problema de los jóvenes en México, no sólo porque hacerlo implicaría aumentar la población estudiantil de la UNAM en 55%, sino porque la educación superior sirve como diferenciador. En países donde la cobertura universitaria es más amplia, los jóvenes enfrentan problemas similares pero a nivel posgrado y con tasas de desempleo peores (en España ha alcanzado niveles del 50%).

Además, lo más valioso de los jóvenes no está en lo que sabemos, sino lo que no sabemos. Me explico: la oportunidad histórica de esta generación está en que desconocemos cómo se realizan la gran mayoría de las cosas y, por lo tanto, estamos dispuestos a reinventarlas. La capacidad de innovación se va perdiendo conforme uno entiende cómo funciona el mundo. Por eso, ser joven es una circunstancia única que no se debe desaprovechar.

El problema de México no está en las oportunidades de empleo, sino en* que los trabajos que hay son de baja productividad (y, por lo tanto, mal remunerados); nuestra crisis está en que la urgencia con la que vivimos no nos permite darnos el tiempo para crear, innovar o desarrollar nuevas ideas. La grandeza de las universidades no está en lo que se enseña, sino en lo que los alumnos generan a partir de esas lecciones; ni Bill Gates, ni Mark Zuckerberg, ni Steve Jobs terminaron la universidad, pero los tres la aprovecharon al máximo.

Con esta premisa, propongo algo más ambicioso: no quiero un apoyo para la educación de los jóvenes, quiero un subsidio para los jóvenes por el simple hecho de ser jóvenes. Así, cada quien podría aprovechar esos recursos en lo que mejor le plazca: tomarlo como beca, ahorrarlo para iniciar un negocio o utilizarlo para hacer una obra de arte. Lo importante es que la certeza, aunque fuera temporal, serviría para generar la visión de largo plazo que tanto nos hace falta. El objetivo no es que el estado pague la educación universitaria o asegure servicios sociales remunerados, sino que participe en el financiamiento de la reinvención del mundo.

Una propuesta de este tipo requeriría un importante ajuste de las finanzas públicas, pero nada que no sea necesario. Si en lugar de subsidiar la gasolina, repartiéramos ese dinero entre todos los 21 millones de jóvenes entre 15 y 29 años, nos tocarían alrededor de 9 mil 500 pesos a cada quien. Locura es, según Albert Einstein, hacer lo mismo una y otra vez, esperando diferentes resultados.

Lo importante no es cuándo los jóvenes tomaremos el liderazgo de esta sociedad, eso es inevitable y sólo depende del tiempo. Lo verdaderamente importante es con qué herramientas enfrentaremos ese porvenir. Es preocupante que más de 170 mil jóvenes hayan quedado fuera de la UNAM, pero es más alarmante que no hay indicios de que nuestro país se esté reinventando. El tiempo avanza y el bono, se puede convertir en un pasivo demográfico.

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Un pensamiento en “Reinventar el mundo

  1. Excelente articulo! Re inventarnos es el punto, reconocer nuestro nuevo contexto, aceptar que hay cosas que está en nuestras manos reinventar y otras forman parte de la dinámica globalizada. Organizarnos de acuerdo a la nueva realidad, salvando nuestra humanidad. Nuestro mundo está de cabeza por el caos que hemos construido aceptando autoritarismo, corrupción y miedo. El valor de la preparación no está en obtener títulos de licenciaturas, maestrías y doctorados, está en que te sirva para vivir y gozar la vida.

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